
Llegó en una maceta al final de un verano y durante dos años, con intervalos de 15 dÃas, no ha dejado de dar flores tubulares y abiertas, celestes, con un pétalo azul y en forma de mariposa. Ni en el vivero conocÃan el nombre.
En un libro pudimos encontrar la fotografÃa y el nombre; más tarde en Internet, comprobamos que el color de las flores no coincidÃa con ninguna de las variedades: Dictamnus albus (D. fraxinella) y Dictamnus a. purpureus: nada que ver con los celestes y azul de la nuestra.
Robusta, de hojas con suave olor a limón, familiarmente llamada planta del fuego, gracias al aceite volátil que con el calor puede inflamarse sin causar daño a la planta.
Le gusta el suelo bien drenado, neutro, al sol o semisombra. Sufre con el transplante.
Susceptible a los ataques de pulgones.
Tal vez haya sido sólo suerte pero nunca dejamos de disfrutar de una casi continua floración en espigas.
Escrito por MarÃa.
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