
ENERGÍA DE LAS PLANTAS SILVESTRES. I parte.
Alguien definió a los yuyos como plantas fuera de lugar… A pesar de esto, se me fueron los ojos al rincón de un jardín muy cuidado, donde un trébol común, bien alimentado, se había convertido en una deliciosa mata repleta de flores simples, rosadas.
Cada vez que paseamos por el campo o lugares poco urbanizados, encontramos especies que nos resultan exóticas por sus diferentes flores, hojas o frutos…
Tal vez podamos cortar un gajo y llevarnos semillas de plantas que nos hayan llamado la atención, sembrarlas, poner en tierra el gajo (con toda clase de mimos) y después espiar día a día para ver los resultados…
Si los mimos consisten en imitar el sustrato y posición en donde creció: pedregoso, arcilloso, arenoso, sombrío o a pleno sol… y por fin enriquecemos la tierra con unos buenos puñados de humus de lombriz -abono orgánico total-, seguramente explotarán en crecimiento y floración.
Al matorral de espigas azul-liláceas de la foto, sólo se le dio la oportunidad de prosperar, en lugar de arrasarlo con la máquina cortapasto. Se lo regó como a cualquier planta y poco a poco, expandió su energía vital de planta lugareña y nos regaló este despliegue de flores sin que ni hormigas ni plagas la tocaran.
Las hojas semejan a las de la Coronilla varia y las flores tienen también la forma de las de los guisantes y las vainas de las semillas parecen la cola de un escorpión pero las flores en lugar de formar umbelas, están dispuestas en espigas ¿Será una variedad? Juraría que debe figurar en algún libro especializado en plantas silvestres: ¡no se les puede haber pasado por alto!!! ¿Serán Vicias tal vez?
Sería bueno que esa energía se nos contagiara. ¿Les parece?
María.
Foto de María.